Alfredo Kuba, nació en Guatemala en 1957, vino a los Estados Unidos en 1978 y se estableció en la Bahía de San Francisco. Comenzó su activismo por los derechos de los animales en 1995, cuando asistió a una conferencia en la Universidad de Berkeley, en California, del Dr. Michael Klaper con motivo del Día de la Tierra. Ese día se volvió vegano después de saber sobre el sufrimiento de los animales, ya que no quería que ningún ser vivo sufriera por su culpa y pasó a la acción. Decidió dedicar su tiempo y vida a luchar por los animales al ver una industria que sistemáticamente oprime, explota, tortura y mata a seres sensibles para sacar provecho. No podía vivir más sabiendo que estas atrocidades suceden cada día sin el conocimiento de la gente y con el consentimiento de mentes no concienciadas. Desde entonces, ha participado en protestas contra la industria peletera y del cuero, la cárnica y láctica, los huevos, la vivisección, los circos y rodeos, los espectáculos con gatos y perros, la caza, y aún más.
Cuando Alfredo tuvo conocimiento de ser el galardonado con el premio dijo Me siento profundamente honrado y emocionado por recibir el premio César Chávez de PETA. César Chávez ha sido una gran influencia e inspiración para mí y para otros hispanos. Como persona modelo, fue un gran líder pacifista que habló sin descanso contra la explotación de humanos y no humanos, sin hacer ninguna distinción entre ellos. Pero viendo las similitudes, él mismo se volvió vegetariano porque no quiso contribuir al sufrimiento de los animales no humanos. Es nuestro deber ser humanitarios y compasivos hacia todas las criaturas vivas y tratarlas como queremos que nos traten a nosotros. Los mismos derechos para todas las especies, tanto humanos como no humanos.